Soy animalista, antitaurina y no, no soy vegana

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Desde hace varias semanas una interrogante resuena con fuerza en mi cabeza, está se intensifica los martes en el programa de radio que conduzco con mis compañerxs en la universidad. Hace varios días he estado pensando en esta posibilidad. Llevo ya tiempo sintiéndome mal, pensándome como una asesina, deshonesta e inmoral. ¿La causa? La causa es simple, incómoda y triste; y esta a su vez tiene nombre: maltrato animal y conservación ambiental

Siempre he tenido conciencia ambiental, pues crecí en un hogar en el que se respeta a la naturaleza y a los animales, mis padres en su infancia y juventud no es que estén viejos vivieron rodeados de vegetación y animales, de allí el profundo amor y respeto que le profesan y que con ahínco nos han transmitido a mis hermanxs y a mí. En mi casa el ahorro y el reciclaje son temas rutinarios, aquí nunca, bueno casi nunca, encontrarás alimentos descompuestos, se prioriza el consumo de vegetales, compramos bebidas en botellas de vidrio y reciclamos las fundas y botellas plásticas, intentamos no tardarnos mucho en la ducha, aunque con el cabello que mi hermana y yo tenemos, aún seguimos fracasando en el intento.

Empecé a pensar más seriamente en esto de la conservación ambiental hace un par de meses, cuando una de mis amigas más cercanas se involucró de cerca con el tema ambiental y se obsesionó con el mismo. Durante su breve estancia en el Ministerio de Ambiente palpó de cerca la realidad a la que nos enfrentamos como país.

Somos uno de los países más privilegiados del mundo, contamos con un 10% del total de especies vegetales de todo el planeta, de este porcentaje la mayor parte está en la Cordillera de los Andes donde se calcula que hay aproximadamente 10 mil especies, en la Amazonía existen alrededor de 8.200, de ese número 2.725 especies son orquídeas y en Galápagos hay cerca de 600 especies nativas y otras 250 introducidas por el hombre. Tres de las doce zonas claves de biodiversidad, identificadas por el Norman Myers, se encuentran en el Ecuador continental y la diversidad climática ha dado lugar a más de 25 mil especies de árboles.

En Ecuador también está el 8% de las especies de animales y el 18% de las de aves de todo el planeta, existen cerca de 3.800 especies de vertebrados identificadas, 1.550 de mamíferos, 350 de reptiles, 375 de anfibios, 800 especies de peces de agua dulce y 450 de agua salada. De igual forma, este pedacito de tierra, tiene el 15% del total de especies endémicas de aves en el mundo, las cuales habitan en los Andes, en la región la costa y en la amazonía, así mismo las especies de insectos sobrepasan el millón, y las mariposas llegan a las 4.500, distribuidas a lo largo y ancho de nuestro pequeño territorio.

Pero no todo es tan maravilloso como parece y también somos un país que tiene un sinnúmero de especies en peligro de extinción. A esto debemos sumarle el riesgo al que constantemente están expuestas las especies marinas en las costas del Pacífico, o sino recordemos que en Galápagos una embarcación china, fue capturada mientras realizaba actividades de arrastre ilegal, en aquella ocasión 300 toneladas de especies protegidas fueron pescadas.

Como es lógico, me sentí profundamente indignada últimamente esta es mi reacción a todo en la viday molesta, porque pensaba en todas las especies marinas que estaban siendo afectadas y asesinadas por estas personas inescrupulosas. Pero luego pensé rápidamente en los pescados, camarones, langostinos, cangrejos, pulpos y demás que me he comido a lo largo de mi “corta” existencia y quise minimizarlo, sin éxito porque más tarde aparecieron nuevamente.

En la universidad tenemos un programa de radio ideado por mi amiga la ambientalista y del que les dejo el enlace por si les interesa chequear Uywakuna Pacha en el que hablamos sobre la fauna silvestre, la investigación semanal que realizamos sobre el tema nos ha llevado a conocer sobre muchos aspectos de la vida de los animales, ha entender que no solo los golpes son maltrato, también lo son el abandono, el encierro, no alimentarlos adecuadamente, el comercio y dejar que enfrenten las condiciones climáticas a la intemperie.

Siempre he estado en contra de cualquiera de estas formas de maltrato, aun sin conocerlas, pero un día alguién me hizo pensar en que comer animales también es una forma de maltrato y que el simple hecho de comerlos me convierte en una asesina… y claro, yo pensé ¡qué carajos! como se te ocurre decir que soy una asesina y, para rematar, doble cara. En su momento esto me pareció una acusación ilógica y desatinada, hasta que me puse a reflexionar sobre cómo matan a los animales que consumimos. No hace falta ir muy lejos para entender la magnitud del maltrato que se infringe a los animales previo a su muerte. Cortes y abrasiones causados por los cuchillos y otras herramientas, caídas en suelos resbaladizos, quemaduras y escaldaduras por agua caliente y vapor, son algunas formas de maltrato que los animales aptos para el consumo humano padecen.

He revisado documentales, artículos de prensa, he visitado sitios de veganismo y he buscado las ventajas y desventajas de consumir productos provenientes de animales, pero en realidad nada de esto me ha convencido, la única razón que me ha llevado a replantearme mis hábitos alimenticios ha sido la crueldad con la que los animales son sometidos. Ante esta situación he pensado seriamente en dejar de comer carne, pero como en muchas otras cosas que he intentado, no he tenido éxito. Y es que es difícil desacostumbrarse a comer algo que consideramos delicioso; y en mi caso considerándome una carnívora en potencia es aún más difícil.

Aunque esta sea una de las mayores contradicciones en mi postura de animalista y antitaurina, consumo proteínas de origen animal, en serio he intentado dejar de comer carne, pero al final del día siento un vacío enorme en el estómago y la ajetreada vida que llevo me impide buscar sitios en los que solo vendan comida vegetariana, además esta es muy costosa y en mi condición de estudiante —pobre, cansada y desempleada— no puedo darme ese lujo, pues tengo otras necesidades.

En una búsqueda microscópica por entender esta contradicción, entendí que todos los animales mueren sacrificados en la cadena alimenticia porque es parte de la vida, es un orden, es NATURAL y aunque nos hayamos convencido de que nuestra condición de racionalidad nos compromete a tener otro tipo de comportamientos que van más allá del instinto, esto puede ser una completa exageración, porque la mayor parte del tiempo reaccionamos instintivamente ante el mundo que nos rodea, como lo afirma el científico Alex Pentland.

En el reino animal siempre se ha matado, no por diversión, sino por necesidad; y comer es una necesidad. Aunque no intento justificar mi doble moral, comer carne no es tan inhumano como ver gente que disfruta cuando un animal agoniza mientras es torturado hasta morir, solo porque él o ella consideran que esto es “cultura y tradición”. Aún me cuesta ser animalista, antitaurina y no ser vegana, pero seguiré en el intento de dejarlo, sin sentirme una asesina, pues al fin y al cabo comer es natural, tanto como dormir, respirar, descansar, abrigarse y tener sexo.

Aunque aún no sé si la contradicción consista en comer carne o en comer carne que patrocina el maltrato animal, de lo que sí estoy segura es que no se puede construir un discurso de conciencia y amor a los animales a partir del odio y el desprecio hacia los animales humanos.

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Desabastecimiento de agua en Quito

Deslave en El Troje afectó el 40% de la producción de agua en Quito

Foto tomada de: El Metro

Cerca de 600 mil personas se quedaron sin agua este 6 de Diciembre, producto del deslave ocurrido la noche del 5 de diciembre en el sector de El Troje, al sur de Quito.

El deslizamiento de Tierra afectó cerca del 40% de la producción de agua en Quito, ya que una de las plantas afectadas, la de Puengasí, es la segunda más grande de la capital y abastece del líquido vital a varios sectores.

La Epmaps- Agua de Quito, cuenta con un total de 20 plantas de tratamiento, la de Puengasí cubre un 35% de la producción de agua en el Distrito Metropolitano de Quito y la planta de Conocoto, la segunda afectada, cubre en un 5% de agua potable para el sector.

Las otras 18 plantas están proveyendo de agua a algunas zonas afectadas, todo esto gracias a las interconexiones con las que cuenta el sistema.

Desde que ocurrió la emergencia, el martes 5 de diciembre a las 23h20, se están ejecutado labores de limpieza, búsqueda y rescate, por lo que se espera que durante la tarde del día 8 de diciembre el servicio se restablezca paulatinamente en todos los sectores de la capital.

MAMA ZOILA: EL LEGADO DE LA NEGRITUD

Este es un texto que escribí en octubre, para la La Caja Negra, con la inspiración de una gran mujer, icono de la cultura afro y símbolo de reivindicación de la negritud. La realización de este trabajo me enorgullece porque me ha acercado más a mi búsqueda constante de identidad, a la herencia cultural que me dio mi padre y lo escribí con profunda alegría para conmemorar el mes del pueblo afroecuatoriano.
Pueden leer el texto original AQUÍ

Dicen que cuando alguien tiene un talento, ese alguien es el último en darse cuenta. Y así me sucedió a mí con la escritura —o eso dicen—; la facilidad de dibujar historias en mi cabeza, de engañar a la tristeza, al sueño y al cansancio, mientras escribo, se asemejan al amor por el baile de la “Reina de la Bomba”. Zoilita decía que el hambre, el sueño y la tristeza se pueden curar bailando bombaY es que cuando uno ama lo que hace es fácil hacerlo.

Yo descubrí la bomba a temprana edad. En casa mis padres reproducían con frecuencia este ritmo a tal punto que Regalarte mis noches, del grupo Marabú, se convirtió en mi canción favorita de este género. Bailar bomba —y cualquier otro ritmo— era un verdadero suplicio, no sentía lo que se supone que los negros sienten al bailar; es más, llegué a creer que eso de bailar no era para mí.

Mi compañera de baile en ese entonces era mi hermana mayor —o mejor dicho, yo era su compañera— que con picardía reproducía los movimientos de baile de las coreografías que veíamos en televisión. Ella siempre repetía que yo era muy “tiesa” y que debía soltar el cuerpo para bailar como ella. Y como en ese entonces me gustaban sus movimientos —aunque ahora no le caería mal mejorar— practiqué y practiqué hasta que lo logré.

Pero la mejor forma de referirse a este tradicional ritmo ecuatoriano es hablando de un ícono de la cultura afro y gran representante de esta música: Zoila Úrsula Custodia Espinosa Minda. Aunque su nombre no sea muy popular, el legado que dejó esta mujer, más conocida como ‘Mama Zoila’ o ‘La Reina de la bomba’, es de vital importancia para la historia del pueblo negro.

Cuando supe de la existencia de la ‘La Reina de la bomba’ ya dominaba los pasos de este maravilloso ritmo —aunque nunca con la soltura y destreza que ella tenía—, pero me encantaba ver la vitalidad y energía que poseía esta octagenaria al mover sus caderas. Su entusiasmo, alegría y cálida sonrisa me evocaban el inexistente, pero ansiado recuerdo de mi abuela que no conocí.

Mi percepción sobre Zoilita, al parecer, no se aleja de la realidad, pues quienes tuvieron el privilegio de conocerla aseguran que fue una mujer valiente y feliz que destacó por su carisma y, obviamente, por sus sensuales movimientos. Moviendo la cadera y con el talón para arriba, repetía constantemente a sus aprendices: “Esta es la forma correcta de bailar la bomba”.

Mama Zoilita falleció el 29 de agosto de 2017 a los 84 años de edad en su natal Ambuquí. Ella fue considerada como un patrimonio vivo del país. Madre de 11 hijos, abuela de 33 nietos y 17 bisnietos, trabajó como empleada doméstica en la ciudad de Ibarra y sola sustentó las necesidades de sus hijos. Fue una osada mujer que tuvo que enfrentar la pobreza y el persistente racismo de la sociedad ecuatoriana.

Zoila decía que aprendió a bailar bomba de “pura envidiosa” ya que al ver a su hermana Aída —también líder afro de Imbabura— danzar pese a tener un problema en su pierna, supo que ella también podía hacerlo. En una relato  de su vida, hecho por Patricio Estévez, Zoilita dijo: “De ella aprendí a bailar con la botella, pero no diciendo: ‘¡Dios mío, ayúdame a bailar!’, sino de pura envidia. Tuve envidia y me dije: ‘si esta patoja puede bailar yo por qué no voy a poder’. En ese caso creo que nuestra historia se parece, yo también aprendía a bailar porque quería superar a mi hermana.

“La reina de la bomba” no solo fue una bailarina, su vida, su trabajo y su sonrisa la convierten en un excelente referente de la forma en que vive el pueblo negro. Su legado va más allá de solo la danza, pues fue una incansable activista que promovió el cambio de mentalidad en los jóvenes, motivándolos a profesionalizarse.

Por ahí dicen que “negro que no baila, no es negro” y sin temor a equivocarme diría que es así, pero luego recuerdo la escasa habilidad de mi padre para bailar y repienso lo primero. Sí puedo decir que la mayoría de los negros —sí negros, utilizo este término porque afrodescendiente me parece un eufemismo innecesario que intenta camuflar el racismo— nacemos bailando; y es lógico porque eso es una parte de las manifestaciones culturales de nuestro pueblo, que representa la lucha, la marginación y el sufrimiento y, al mismo tiempo, el orgullo y la alegría de ser negros.

La bomba no solo es un baile, un instrumento musical o un ritmo tradicional, al igual que muchos negros, yo creo que es la vida misma, porque —aparte de la piel, los labios gruesos y el cabello pasudo— es uno de los pocos recuerdos que aún conservamos de los esclavos africanos que nos dieron la vida. Lastimosamente, hoy se encuentra en peligro de desaparecer, por el deceso de los músicos, bailarines y fabricantes de este instrumento; seguramente esto representará una gran carencia en la tradición sonora de esta zona de este país.

Hablar de afrodescendencia en Ecuador hace algunos años era algo casi imposible.Recuerdo que cuando niña el único acercamiento con la cultura afro que había tenido era con las historias que mi padre me contaba. Aunque nunca renegué del color de mi piel, sí fui parte de aquellos que creían —erróneamente— que las mezclas raciales eran para “mejorar la raza” o que el hecho de tener la piel más clara que el resto de negros me hacía mejor. ¡Qué equivocada estaba!

El panorama para mí empezó a cambiar cuando en la adolescencia empecé a adueñarme de mi identidad y busqué comprender ese vasto universo que rodeaba a mi cultura. Para mi sorpresa, había muy poca información sobre el pueblo afro y eso me resultaba frustrante. No era fácil entender y amar lo que hasta ese momento había invisibilizado, y la falta de referentes negros no ayudaba. Todo esto reflejaba una injusticia tremenda, no solo hacia mí, sino hacia todos los niños y jóvenes que necesitan entender la importancia de preservar nuestra cultura.

En una búsqueda microscópica de referentes que me ayuden en mi proceso de apropiación, descubrí grandes figuras como: Antonio Preciado, Papá Roncón, Don Naza, las tres Marías y Zoila Espinosa; y aunque deben existir muchos más, estoy segura de que el racismo de este país se ha encargado de ocultarlos.

Como una forma de distracción y tradición oral entre los afrochoteños (población afrodescendiente asentada en el Valle del Chota) surgió la bomba, en el siglo XVII. Estoy segura que muchas personas, al igual que yo, están en la búsqueda constante de su identidad y que de a poco se vayan evaporando las expresiones culturales del pueblo afro es un gravísimo problema.

José Martí decía que “un pueblo culto es un pueblo libre” , porque cuando uno logra entender y apropiarse de su cultura, cosas asombrosas suceden. Esto es un puente que logra la coherencia entre quién soy yo y cómo me relaciono con el mundo. “La Reina de la Bomba” fue una mujer sencilla, humilde y con escasa preparación académica, pero que sin duda tuvo una enorme inteligencia y vitalidad que la llevaron a representar al país en no solo en concursos de baile en el exterior, sino también el el activismo. Una de las principales características de esta mujer fue su profundo sentido de pertenencia e identidad, algo que en la actualidad se ha ido difuminando en las nuevas generaciones.

Cuando uno logra desarrollar el sentido de pertenencia e identidad se autodescubre y entiende que es parte de un grupo social que padece de discriminación múltiple  —aunque a uno no le haya sucedido —, se anima a querer trascender en las relaciones sociales de dominio y poder en búsqueda de una sociedad equitativa y solo allí es capaz de celebrar, enorgullecerse y reivindicar, en uno y en los otros, la negritud que nos abraza. Cuando uno logra entender eso, también reclama independencia e intenta construir un nuevo concepto de afrodescendencia, alejado de los estereotipos y prejuicios que se han construido sobre nuestra etnia.

Aunque en la actualidad son varios los afrodescendientes que se desempeñan en la esfera pública, hay espacios de la sociedad que aún no están habitados por estos ciudadanos, lo que responde a un patrón discriminatorio persistente que impide una integración plena en todos los sentidos. No hay cifras que demuestren la brutalidad y las atrocidades cometidas en contra de los afrodescendientes durante el periodo de la conquista, pero se cree que alrededor de 14 millones de africanos fueron secuestrados de su tierra natal para ser llevados al “Nuevo Mundo” en calidad de esclavos. Aunque la esclavitud fue abolida en 1865, no fue hasta mediados del siglo XX que los abusos y la discriminación se redujeron.

Sin embargo, el racismo no se ha reducido. Lo que ha hecho es transformarse y naturalizarse de tal forma que percibirlo es casi imposible.

¿AFRODESCENDENCIA O NEGRITUD?

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Afrodescendiente, oscurito, persona de color o morenito, son algunos de los eufemismos utilizados para aplacar o esconder el racismo. Algunos amigos utilizaban estos términos para hacerme sentir mejor, para no sonar groseros, asumiendo que no me gustaba la palabra negra.

En varias ocasiones he escuchado a hombres y mujeres negras decir que no les gusta ser llamados negros, y otros tantos que rechazan el calificativo afrodescendiente. Hace tiempo he estado pensando en la diferencia de estos términos, ¿por qué el uso de cualquiera de estos, puede violentar la dignidad de una persona, por qué si los usamos estamos transgrediendiendo la autopercepción étnica de un ser humano?

En fin, investigando me he encontrado con diversas cuestiones que van desde la percepción étnica hasta la postura política de un individuo, dependiendo de ello se avala o rechaza el uso de los calificativos negro o afrodescendiente.

La palabra negro fue utilizada durante la conquista, para referirse a aquellas personas que llegaron desde África en calidad de esclavos. Esta palabra ha sido naturalizada y es parte de la reapropiación étnica de un grupo.

En Estados Unidos durante la segregación, en los años 60s, se promovió el uso de esta palabra con leyendas como: “Black is beautiful, Black Power”, incluso el movimiento social “Black Panters” acuñó el término.

Hoy en día solo pueden ser llamados negros, aquellos que poseen una característica fenotípica derivada de esta raza, aquellos que a través de su piel refuerzan la existencia de la negrura en su sangre. En otras palabras, solo aquellos con piel evidentemente oscura pueden ser llamados negros, mientras que aquellos que apenas tienen vestigios de la fuerte melanina característica de los descendientes africanos en su piel, deben ser llamados afrodescendientes.

Aunque la palabra afrodescendiente designa la herencia africana de un individuo, y está más relacionada cono una característica genotípica de un ser humano, también es utilizado y reivindica políticamente, la condición de una minoría étnica, que se auto-asume de origen africano.

En las luchas sociales y políticas que encabezan estos movimientos es común ver y oír AFRODESCENDIENTE como sinónimo de reapropiación y resignificación.

Personalmente, y aunque no me gusta el uso del término afrodescendiente para definirme, lo uso, al igual que mi cabello, como una medida política, de apropiación y aceptación de mi calidad de mujer negra o como socialmente se aceptaría mujer afrodescendiente.

La afrodescendencia y la negritud son un tema muy sensible entre los descendientes de africanos, pues por un lado hay quienes aceptan y asumen su origen y pertenencia étnica por el color de su piel, mientra que hay otros que aceptan su origen, pero consideran ofensivo y discriminatorio recibir el calificativo de negro.

Pero como en algún lado oí, es mejor llamar a las personas por su nombre y no por sus características físicas, nadie debe ser llamado indígena o mestizo y debe asumirlo como correcto, de la misma forma a ningún negro o afrodescendiente debe ser llamado así, somos humanos, somos como tú.

ANTONIO PRECIADO

EL MUNDO DE MI POESÍA NO SE AGOTA EN LA NEGRITUD

Primeramente, soy un hombre, luego soy un hombre negro, con determinadas características étnicas que no me abstraen de mi condición esencial de ser humano que comparte con todos sus semejantes dolores y anhelos inherentes a todas las etnias del mundo, y es dentro de esa generalidad que, dialécticamente, en particular y con sus peculiaridades cabe lo que concierne a la negritud; es decir, como parte del todo que inextricablemente la gran humanidad integra. Por eso, mi poesía no se agota en el ámbito de la negritud, sino que entraña el aliento de todo lo humano, las realidades y las voces insustituibles de todos los hombres, que en ella pugnan por expresarse.

– Antonio Preciado –

Empiezo por donde siento que debo empezar, reconociendo mis minúsculas habilidades en el campo de la literatura. Que sea una lectora frecuente, no significa que sea escritora y mi facilidad de palabra en los textos escritos, no me hace una poetisa, aunque confieso: me encantaría serlo.

Mi vocación es el periodismo, contar historias y darle voz a los oprimidos; analizar las contradicciones sociales y luchar por liberar la mente a través de mis textos, eso es para lo único que vivo.

La poesía y la literatura son para mí un placentero vicio, pues, únicamente soy una lectora apasionada, sensible, y pocas veces dedicada. Pero créanme, sé reconocer el talento cuando lo miró, el arte se los dejo a los maestros, esos que ha pulso han labrado un camino en la literatura y poesía, tal es el caso de Antonio Preciado.

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Antonio Preciado es un poeta, escritor y catedrático afroecuatoriano, nacido en Esmeraldas, es considerado como uno de los máximos exponentes de la poesíaesmeraldeña junto a Nelson Estupiñán Bass.

Con grandes carencias y la pobreza rondando, creció en Esmeraldas, el “valuarte de la lucha” esmeraldeña. Acostumbrado a leer a la luz de un mechero, trabajó como vendedor de periódicos y billetes de lotería, a temprana edad empezó a trabajar como aguatero en los embarques de banano, para más tarde convertirse en cargador de cabezas de plátano. Las condiciones económicas de su familia, lo motivaron a esforzarse para tener un futuro próspero.

Francisca, su abuela materna, lo introdujo a la historia negra. Gracias a ello, se vio “correr por sus venas la sangre de sus antepasados”, y de este modo logró consolidar  la permanencia de los valores de la negritud en él.

Durante su niñez y adolescencia se vio obligado a luchar contra las adversidades, para así lograr su objetivo más grande: “La superación intelectual”.

Su interés por la literatura y poesía se evidenció en 4º grado, cuando creó sus primerospoemas. Ya al final de su adolescencia, cuando había concluido sus estudios, decidió mudarse a la capital para estudiar Ciencias Políticas y Económicas en la Universidad Católica, en donde se licenció.

Durante su adultez, su sed de justicia lo llevó a involucrarse en el Partido Comunista, completamente convencido de los ideales de Marx y de Lenin, como único medio para lograr su ideal de vida.

Obra poética y raíz africana

Como dije al principio, con mis escasos conocimientos en materia literaria, me atrevo a decir que la poesía de Antonio Preciado no me resulta exclusivamente negra. Aunque indiscutiblemente es de origen africano, también es una expresión del inconsciente afro – indígena y mestizo, lo que realmente es extraordinario, en la obra de Antonio Preciado, razón por la cual su obra es trascendental, tanto así que ha logrado traspasar las fronteras de su propia patria.

Otro aspecto importante de la poesía de Preciado es  la ausencia de  colonizador, ya sea, antiguo o moderno que haya derrotado al pensamiento africano mientras esté viva la palabra, esa expresión que renueva permanente de la cultura.

La poesía negra de Preciado, es una fiesta de espíritus, en medio de luces, sonidos, sombras y movimientos, es una mezcla maravillosa, extraordinaria y única, que desborda lo africano.

En una obra tan vasta me resulta difícil encontrar un poema, pero a continuación les dejo el que más me permite definir la raíz negra de su poesía.

25 de mayo: Día de la madre Patria

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Tomada de: Consciencia Eco 

“¡Negra soy, pero bonita!”, dice la Biblia en el Cantar de los Cantares. ¿Casualidad o profetismo? Realmente no lo sé, pero este 25 de mayo se celebra el Día de África, fecha que nos permite conmemorar la historia del continente africano. Este día está marcado por un interesante discurso de unificación y de reconocimiento de la cultura africana, que fue violentada por más de 400 años; factores como la esclavización, la trata trasatlántica de esclavos y la colonización fueron el inicio de una gran desigualdad.

El origen de esta celebración se remonta al 25 de mayo de 1963 cuando 32 lí­deres de estados africanos se reunieron en Addis Abeba para formar la Organización de la Unidad Africana (OUA), hoy llamada Unión Africana (UA).

La relevancia de esta fecha radica en que es una celebración muy importante: se cumple el aniversario número 54 del Día de África y de la unidad africana. Esto nos brinda una significativa oportunidad para reflexionar sobre los avances y la transformación que ha tenido lugar en el continente africano, así como la gran lucha de reivindicación social, económica y cultural de la etnia africana, además permite profundizar en fenómenos tales como el colonialismo, el poscolonialismo y la subalteridad, que brindan una visión más acertada de los complejos problemas del mundo contemporáneo; el desarrollo de los pueblos, la guerra, la inseguridad, el hambre y la desigualdad que aquejan al continente africano y en general a todas y todos los negros en el mundo entero.

En 1986, después de un descubrimiento científico se logró determinar tras analizar varias muestras de ADN de seres humanos de todos los continentes que África es la cuna de la humanidad, pues sí, ¡África es la madre Patria! James Wainscoat junto a su equipo de investigadores, demostraron que ¡Todos y todas somos afrodescendientes!

El primer grupo humano vivió en la región oriental de África, actuales territorios de Etiopía, Kenia y Tanzania hace unos 150.000 años y luego se movilizaron a Asia, Europa y a América hace unos 50.000 años. En estas regiones, el Sol es más piadoso, por lo que la pigmentación oscura de la piel fue desapareciendo y esta se tornó cada vez más blanca.

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Tomada de: Trending Topic MX

Entonces, ahora sabemos que en realidad el humano original es “negro y bonito” como lo dice el Cantar de los cantares, esto es una sorpresa o más bien una predicción bíblica, que demuestra que mientras más blancos somos, más desteñidos estamos.

En nuestro país, nos encontramos en una época en la que se busca constantemente nuevos y mejores referentes para construir un mejor Ecuador y aunque aún existe un racismo espantoso, que en ocasiones no nos permite reconocer los grandes valores de la cultura y sabiduría africana, mucho podríamos aprender sobre el empuje y tenacidad de los negros que siempre anhelaron la libertad, sobre el dolor de dejar su tierra para ser sometidos a la más cruel y prolongada barbarie que ha azotado la humanidad y que los ha hecho fuertes, por qué no nos dejamos inspirar por la fortaleza y lucha heroica de nuestros ancestros, que nunca se rindieron.

Felicidades entonces para todas y todos nosotros en el día de África, la tierra que hace miles de años nos parió negras y negros y nos permite valorar a su justo precio nuestros orígenes representados hoy en hombres y mujeres negras que pueblan nuestro país. Que este día sirva para hacernos perdonar y olvidar nuestro racismo, explícito o a veces inconsciente, agradezcamos inmensamente y comprometámonos en encontrar los senderos por los que tenemos que transitar hacia un mejor futuro.

MI CABELLO, MI IDENTIDAD

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Fuente: Google Images

Tengo 19 años, de los cuales 16 pasé creyendo que mi cabello era feo. Durante mucho tiempo la sociedad ha impuesto estándares de belleza que descalifican al cabello rizado, si una mujer negra lleva su cabello de forma natural este puede ser tildado de sucio y desagradable. Aunque actualmente el estilo afro es parte de un movimiento estético, en los años 50 fue un atributo de la mujer negra, que traía consigo una enorme carga política e identitaria.

Hoy por hoy varias mujeres afrodescendientes ven en él un símbolo de reivindicación de la negritud. Muchas, hemos dejado de alisar nuestros cabellos para llevarlos de forma natural, dejando atrás los inalcanzables estándares de belleza y logrando apropiarnos de nuestra cultura.

Reivindicar nuestra identidad individual y colectiva como mujeres negras es un proceso tan justo como necesario, que al final nos fortalece y empodera, permitiéndonos llevar con orgullo el legado africano, que llevamos no solo en la piel, sino en la cabeza y en el corazón.